La competición comercial en la actualidad se lleva a cabo entre las diferentes cadenas de distribución de la empresa extendida.

La mayoría de las corporaciones globales dependen de un conjunto de proveedores, recursos de transporte, fábricas y almacenes para el correcto funcionamiento de sus redes. Como consecuencia del uso combinado de empresas propias y empresas externas es a menudo difícil conocer el impacto de los cambios o las vías de actuación para mejorar el comportamiento de las redes. Las técnicas de simulación proporcionan mecanismos para examinar y mejorar las redes de distribución de una forma que no podría ser alcanzada con otras técnicas.

La complejidad y variabilidad asociada con estos sistemas hace prácticamente imposible su análisis de forma precisa con métodos analíticos convencionales. El interés de la simulación para el análisis de procesos de distribución queda por tanto justificado.